14 de agosto de 2017

El derecho de aguas de la villa renacentista de El Bosque de Béjar (Salamanca)

    Cada verano desde 1999 se repite la misma situación: los arrendatarios de varios prados roban el agua que debería llegar hasta el BIC-Jardín Histórico El Bosque de Béjar sin que sus titulares (Ayuntamiento de Béjar y Junta de Castilla y León) hagan nada por defender el derecho que legalmente les pertenece. Para dejar claras las condiciones de esa concesión de aguas se exponen diferentes documentos probatorios –buena parte de ellos localizados en el archivo municipal– que demuestran su antigüedad y vigencia, de modo que no quede el menor resquicio de duda de lo que nuestras autoridades se niegan a defender, en perjuicio de la integridad del BIC y en contra de lo estipulado por nuestro ordenamiento legal. Pero el agua también se pierde por otros sumideros debido al mal estado de la propia regadera, una obra que es competencia exclusiva de sus propietarios, las administraciones local y regional.

1. Antecedentes (1396-1989)

Fig. 1
   La primera referencia al derecho de los propietarios de El Bosque a hacer uso privativo de las aguas de Béjar y su tierra es de carácter genérico y feudal, contenido en el documento de permuta de la villa de Frías por la de Béjar entre el rey Enrique III y Diego López de Estúñiga, fechado en 8 de junio de 1396. Aunque en el texto no se menciona explícitamente El Bosque, el alcance omnímodo de la posesión fue suficiente para que los señores y posteriormente duques de Béjar lo hicieran valer en todo tipo de litigios sobre derechos señoriales, tanto de tipo territorial como jurisdiccional, incluso en fecha tan tardía como 1755, en el pleito y concordia con Candelario por el uso de las aguas del río Cuerpo de Hombre y los arroyos de su cuenca. 

   A pesar de ello, en un proceso anterior iniciado en 1555, los bejaranos pusieron en entredicho la legalidad del desvío de las aguas serranas hacia El Bosque alegando derechos más antiguos. La sentencia del pleito sobre este punto de litigio, de fecha 8 de julio de 1576, fue favorable a la Casa Ducal y con ella se puso perpetuo silencio a los demandantes. Por entonces, la duquesa había ampliado el primitivo cazadero con la anexión de un predio comunal llamado Prado Sanjuaniego (también motivo del pleito), cuyo privilegio de riego entre el día 24 de junio y principios de marzo de cada año quedó incorporado a la propiedad ducal en su conjunto.
   
   En 23 de abril de 1568, cuando El Bosque ya podía considerarse una villa suburbana de recreo, el duque promulgaba dos provisiones sobre el régimen sancionador aplicable a su preciada propiedad en las que ratificaba el derecho de aguas desde la sierra, antes incluso de que se dictara sentencia definitiva en el pleito de 1555-1577:

   sabed que en El Bosque que yo tengo cerca de esta dicha villa de Béjar y su termino el qual dicho Bosque es de mi casa y mayorazgo del estado de Béjar al qual y siempre de tiempo inmemorial ha venido el agua que vaxa de las sierras que se dizen de la Garganta del Oso termino de la dicha mi villa de Béjar hasta la presa que dizen del Bosque y desde la dicha presa viene derecha por sus regueras hasta entrar en el dicho mi Bosque para el estanque quel dicho mi Bosque tiene e para otros aprovechamientos

Fig. 2
   
   Documentos posteriores demuestran la vigencia de ese derecho de aguas exclusivo que en 1592 fue ampliado al llamado Tinte del Duque y se ha mantenido en cada acto jurídico de transmisión de la propiedad, con algunas variaciones en cuanto a los períodos de uso: así se ratifica en varias listas de regantes de 1632, 1741 y 1750, donde constan los propietarios de terrenos que se beneficiaban del agua de la regadera (siempre con permiso ducal y previo pago del correspondiente canon), en las multas impuestas por el duque en 1744, en un informe sobre daños causados por exceso de aguas de 1768, en un contrato de arrendamiento de El Bosque de 1778 y en una escritura de concesión de caudal de 1797. 
 
   Durante el siglo XIX las noticias sobre este derecho son igualmente abundantes, también ligadas a pleitos como el de 1815 entre el duque y varios vecinos de Candelario, del que se conserva la «Certificación de las diligencias judiciales practicadas en Béjar contra los vecinos de Candelario que quisieron usurpar las aguas de la Garganta del Oso propias y privativas de la heredad del Bosque finca del Patrimonio de S. E.», entonces a favor de un usufructuario, el abogado Pedro Antonio Olleros.

   Cincuenta y cuatro años después, en la escritura de compraventa de la villa entre el duque y el empresario Cipriano Rodríguez Arias, fechada en Madrid el 4 de diciembre de 1869, se explicita la pertenencia secular de las aguas de la sierra asociada a la de El Bosque y el Tinte del Duque.

   Posteriormente, en 1874, los Ayuntamientos de Béjar y Candelario pusieron pleito al nuevo propietario sobre la posesión de las aguas de El Bosque, con sentencia favorable a Cipriano Rodríguez Arias en 1901.

   Entre las propiedades declaradas por el empresario en sus expedientes como senador del reino de 1877, 1879 y 1884 se recoge el derecho de aguas con la misma claridad que en los documentos anteriores:

     5ª. Por término de este pueblo de Candelario pasan las aguas de la Garganta del Oso, propias del Sr. Rodríguez Arias por compra a los Duques de Osuna y Béjar, que sirven para riegos de la antes citada magnífica finca ‘El Bosque’ y para usos del Tinte ya descrito, denominado del Duque.

   El mismo derecho que consta en su testamento y en el documento de aceptación de herencia del 20 de septiembre de 1890, a favor de su hija Manuela Rodríguez-Arias Yagüe, con indicación expresa del período de uso establecido en 1555-1577, derivado de las particulares condiciones de regadío del antiguo Prado Sanjuaniego:

   Corresponden á esta finca [El Bosque] en propiedad las aguas de la Garganta del Oso que baja de la Sierra por término del lugar de Candelario desde el día de San Juan Bautista hasta principios de marzo, cuyas aguas se destinan para el riego de la heredad y para usos del Tinte y batán denominados del Duque.

   Llegado el siglo XX, en varios convenios de uso de aguas entre El Bosque y el tinte (ya de distinto propietario), se reitera la pertenencia exclusiva de las aguas en favor de la villa de recreo. Entre los más recientes se conserva un «Contrato de aprovechamiento del sobrante de aguas» suscrito por Vicente Oliva Rodríguez (como dueño de El Bosque) y Felipe Gutiérrez Morales (como dueño del tinte), celebrado en Madrid en 15 de septiembre de 1976, en el que se estipula

   Que pertenecen al Bosque, en plena propiedad, las aguas de la Garganta del Oso, que bajan de la Sierra, por termino de Candelario, pasando por los llamados Prados Domingos; el dueño de los cuales, tiene derecho a regar los mismos, hasta ­el día 10 de agosto de cada año, utilizando para ello como maximun, la mitad de las aguas que como queda dicho, son de la unica propiedad de El Bosque.

   En parecidos términos consta este derecho de aguas en las diferentes inscripciones de El Bosque en el Registro de la Propiedad de Béjar, con asientos desde 1869 hasta 1999.

   2. Derecho de aguas de El Bosque vigente desde 1989

Fig. 3
   Todos los propietarios de la villa de recreo entre 1396 y 1999 han defendido el derecho de aguas mediante la vigilancia de la regadera y las oportunas acciones legales ante los tribunales. Como anécdota, cabe reseñar la denuncia interpuesta en 1950 por Vicente Oliva Rodríguez contra un vecino de Palomares que robaba el agua de la regadera ¡a cubos!

   De mayor alcance fue el recurso de alzada promovido por su hijo, Ignacio Oliva Abreu, contra la resolución de la Dirección General de Obras Hidráulicas de 8 de marzo de 1985 frente a la pretensión de la Comunidad de Regantes de Candelario sobre supuestos derechos de riego, después reconocidos por la Confederación Hidrográfica del Tajo, en 1986, basándose en los antecedentes históricos que documentaban esa posibilidad entre primeros de marzo y el 24 de junio. El proceso concluyó con la sentencia de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, del 14 de marzo de 1989, por la que se autorizaba la inscripción en el Registro de Aguas Públicas del derecho de El Bosque a usar del agua de la regadera de la Garganta del Oso (arroyo del Barquillo), no solicitada por su propietario hasta el 9 de abril de 1993, sin más límite que los 120 litros por segundo concedidos durante todo el año, si bien se admitía un uso compartido al 50 % con los propietarios de los Prados Domingos (sin duda como servidumbre de acueducto y por razón de parentesco), de tal forma que El Bosque recibiría el 100 % del caudal desde el 11 de agosto hasta el 31 de octubre de cada año y el 50 % desde el 1 de noviembre hasta el 10 de agosto, reparto que en todo caso caducará el 11 de octubre de 2063. Así se reconocía en un escrito del 30 de noviembre de 1989 firmado por el presidente de la Confederación Hidrográfica, Manuel Martín Pantoja, y lo ratificaba otro presidente de este mismo Órgano, José Antonio Llanos Blasco, por escrito del 20 de septiembre de 2001 dirigido al Ayuntamiento de Béjar, y que obra en el archivo municipal. 

   Finalmente, y al igual que en otros documentos de compraventa o transmisión patrimonial, el convenio entre los propietarios de El Bosque y las administraciones públicas (Ministerio de Cultura, Junta de Castilla y León y Ayuntamiento de Béjar), suscrito en marzo de 1999, recoge explícitamente el derecho de aguas que venimos documentando desde finales de la Edad Media, y que revertía definitivamente en manos públicas. 

Fig. 4
Fig. 5
   
   No será ocioso recordar que el alcalde de Béjar tanto en 1999 como en 2001 era el mismo que en la actualidad, D. Alejo Riñones Rico en su segundo mandato, por lo que tampoco cabe duda de que conoce perfectamente el derecho de aguas que debe disfrutar El Bosque durante todo el año, el mismo que renuncia a defender cuando se niega a iniciar acciones legales contra quienes roban el caudal de la regadera a ojos vista.

Fig. 6
   Ese robo descarado quedó en evidencia gracias a la reciente denuncia del Grupo Cultural San Gil ante los medios, el pasado 28 de julio de 2017, con fotografías que desmentían las afirmaciones del alcalde al mostrar los verdes prados que toman ilegalmente unas aguas que deberían llegar hasta El Bosque, llenar sus dos estanques, correr por sus acequias, permitir el riego de prados y jardines, refrescar aquel maltratado oasis y alegrar al visitante. El 7 de agosto de 2017 el agua no llegaba hasta Montemario, pero sí lo hacía al día siguiente: ¿caprichos de un año de gran sequía como el que padecemos o uso arbitrario de un recurso público? En las fotografías 1 a 6 se muestra la regadera corriente en la mañana del 9 de agosto dejando un rastro de verdor en los prados por donde pasa, mientras que en la foto 7 se muestra la ausencia de agua en El Bosque el 10 de agosto, cuando debería entrar el 50 % del caudal disponible. Para mayor claridad, se ofrecen las referencias catastrales y localización de los terrenos que podrían haber incurrido en riegos ilegales, todos pertenecientes al término municipal de Candelario:

- Finca denominada Pozuelo, ref. cat. 37078A002000170000ZK.
- Finca denominada Regajosa o Regajo de San Juan, ref. cat. 37078A002000200000ZK.
- Fincas denominadas Nava Luenda o Navaluenga y Prado de Santa María, ref. cat. 37078A0020000120000ZL.
- Finca denominada La Mata Peña, ref. cat. 37078A0020000120000ZW.
- Finca de uso agrario al norte de la anterior, ref. cat. 37078A002000050000ZY. 
 
Fig. 7
   Vigilar las desviaciones de agua hacia estas fincas sería el punto de partida para la denuncia que deberían presentar nuestras autoridades sin la menor dilación, pues los hechos atentan contra un derecho público y contra la integridad de un Bien de Interés Cultural que tiene en la abundancia de aguas uno de sus valores reconocidos. Pero no son estos prados los únicos puntos donde se pierde el agua. A fecha 10 de agosto de 2017, un corto caudal entraba por el portillo situado al sureste de El Bosque, pero desaparecía a unos 50 m del estanque por diferentes sumideros del terreno. Así pues, hay dos partes responsables de que El Bosque no disponga del agua que tanto necesita: a) quienes se aprovechan ilícitamente de la regadera y b) las propias administraciones titulares del BIC, que no han puesto el debido celo en vigilar y denunciar, pero que tampoco hacen nada por reparar esa infraestructura hidráulica esencial para la conservación y el mantenimiento de la villa de recreo.



Figuras
1. Regadera de El Bosque en el Prado Navaluenga, frente al edificio arruinado conocido como El Rancho, con suficiente caudal antes de atravesar el Prado de Santa María (8 agosto 2017).
2. Prado de Santa María, con áreas de hierba regadas desde la regadera de El Bosque (8 agosto 2017).
3. Partidero de aguas de la misma regadera, con suficiente caudal para que El Bosque recibiera su 50 % (8 agosto 2017).
4. Prado de la Mata Peña, con áreas que han recibido riegos recientes desde la regadera de El Bosque (8 agosto 2017).
5. Prado situado al norte del anterior, en el que los juncos delatan riegos recientes desde la regadera de El Bosque (8 agosto 2017).
6. Partidero de aguas entre los dos prados anteriores, ninguno de los cuales tiene derechos de riego acreditados (8 agosto 2017).
7. Entrada de la regadera en el desarenador de El Bosque, tan seca como en veranos precedentes (9 agosto 2017). 


José Múñoz Domínguez
Agosto - 2017

25 de noviembre de 2016

¡Abuelo, ha muerto Marcos Ana!


   A pesar de que a ambos os une vuestro humilde origen salmantino, es más que probable que nunca os conocierais en vida.

Félix Sánchez Alen
Prisión Central de Burgos, septiembre de 1942?

   Abuelo, ha muerto Marcos Ana y quiero decírtelo porque lo que si os une a ambos es un pasado común entre los muros de la Prisión Central de Burgos. Allí os encerraron acusados de luchar por unos ideales, por defender lo que considerabais una legítima causa. A ambos os costó años de privación de libertad. Otros muchos dieron su vida. Nunca volvieron y nunca lo pudieron contar.

   Yo ahora sé que ambos visteis el mismo “trocito de cielo por donde a veces pasan una nube perdida y algún pájaro huyendo de sus alas”.


   Abuelo, quiero compartir contigo un poema de Marcos Ana que habla de los sentimientos que ambos experimentasteis entre los muros de esa prisión, de aquel patio “donde giran(ban) los hombres sin descanso”.





Mi vida
os la puedo contar en dos palabras:
un patio.

Y un trocito de cielo 

por donde a veces pasan
una nube perdida 

y algún pájaro huyendo de sus alas


MI CORAZÓN ES PATIO 
A María Teresa León

La tierra no es redonda:
es un patio cuadrado
donde los hombres giran
bajo un cielo de estaño.

Soñé que el mundo era
un redondo espectáculo
envuelto por el cielo,
con ciudades y campos
en paz, con trigo y besos,
con ríos, montes y anchos
mares donde navegan
corazones y barcos.
Pero el mundo es un patio.
Un patio donde giran
los hombres sin espacio.

A veces, cuando subo
a mi ventana, palpo
con mis ojos la vida
de luz que voy soñando.
Y entonces digo: “El mundo
es algo más que el patio
y estas losas terribles
donde me voy gastando”.
Y oigo colinas, libres
voces entre los álamos,
la charla azul del río
que ciñe mi cadalso.
“Es la vida”, me dicen
los aromas, el canto
rojo de los jilgueros,
la música en el vaso
blanco y azul del día.
La risa de un muchacho...

Pero es soñar despierto:
mi reja es el costado
de un sueño que da al campo.

Vicent Van Gogh, La ronda de los presos, 1890.

Amanezco, y ya todo
-fuera del sueño- es patio.
Un patio donde giran
los hombres sin espacio.

¡Hace ya tantos siglos
que nací emparedado,
que me olvidé del mundo,
de cómo canta el árbol,
de la pasión que enciende
el amor en los labios,
de si hay puertas sin llaves
y otras manos sin clavos!
Yo ya creo que todo
-fuera del sueño- es patio.

Un patio bajo un cielo
de fosa, desgarrado,
que acuchillan y acotan
muros y pararrayos.

Ya ni el sueño me lleva
hacia mis libres años.
Ya todo, todo, todo
-hasta en el sueño- es patio.
Un patio donde gira
mi corazón, clavado;
mi corazón, desnudo;
mi corazón, clamando;
mi corazón, que tiene
la forma gris de un patio.

Un patio donde giran
los hombres sin descanso.

NOTA; Fernando Macarro Castillo, más conocido como Marcos Ana (seudónimo formado con los nombres de sus padres) nació el 20 de enero de 1920 en la pedanía de San Vicente, municipio de Alconada (Salamanca). Murió en Madrid el 24 de noviembre de 2016. Entre otras prisiones, estuvo encarcelado en la Prisión Central de Burgos desde 1946 hasta su puesta en libertad en noviembre de 1961 (Nota Biográfica - Marcos Ana). Félix Sánchez Alen nació en Béjar (Salamanca) en julio de 1905 donde murió en mayo de 1988. Estuvo preso en el penal burgalés desde junio de 1941 hasta su puesta en libertad en octubre de 1944 (Nota Biográfica - Félix Sánchez Alen).

 J. Félix Sánchez - 25/11/2016

21 de abril de 2016

EL HOMBRE MOJADO NO TEME LA LLUVIA*. Un bejarano en la prisión de Valdenoceda (Burgos).

   El pasado 16 de abril la Asociación de Familias de Represaliados en Valdenoceda (Burgos) entregó a sus familias los restos exhumados e identificados de 11 represaliados en aquel penal, que murieron de hambre y frío y fueron enterrados en una parcela de Instituciones Penitenciarias. Con estas 11 entregas, la Asociación ya ha conseguido realizar un total de 62 identificaciones desde el año 2010 (fecha en que se realizó el primer acto de entregas a las familias). Mi visita a Valdenoceda era algo que, desde hacía tiempo, le debía a la memoria y honra de mí abuelo Félix que sufrió prisión en este penal por defender su ideología y pensamiento.

Félix Sánchez Alen
   Mi abuelo paterno, Félix Sanchez Alén, nació en Béjar en el verano de 1905. Pasó su infancia y buena parte de su juventud en Almendralejo (Badajoz) hasta que la Guerra Civil le obligó a regresar, en condición de represaliado político, a Béjar donde murió en mayo de 1988. Fue hecho prisionero el 25 de julio de 1938 en Campanario (Badajoz) en lo que se conoce como Cierre de la Bolsa de la Serena, maniobra militar en la que las tropas sublevadas del bando nacional pusieron fin a los restos del denominado Frente de Extremadura. Félix combatía con el rango de Cabo en la 91 Brigada Mixta - 4º Batallón dependiente del VII Cuerpo del Ejercito Republicano, 37 División. Comenzó así un periplo carcelero que durará hasta su puesta en Libertad Condicional con Destierro en octubre de 1944. Algo más de 6 años de privación de libertad en los cuales estuvo encarcelado en las prisiones de Cáceres, Burgos, Valdenoceda y el Destacamento Penal de Pedrosa de Valdeporres donde fue sometido a trabajos forzados en la construcción de la línea de ferrocarril Santander-Mediterráneo (concretamente este destacamento de presos políticos se ocupó de la construcción del Túnel de La Engaña). En la prisión de Valdenoceda estuvo preso desde noviembre de 1942 hasta mayo de 1943, algo más de 5 meses en los cuales soportó el horror y la miseria por los que -tristemente- es conocido este penal. Desde su creación en 1938 (en una antigua fábrica de sedas) y hasta su clausura en 1943 dejaron la vida entre sus muros 154 personas. Especialmente duro fue el invierno de finales de 1940 y primeros meses de 1941 con un repunte de fallecidos por inanición que horroriza recordar.

   Invitados de honor al acto de entrega fueron el reconocido hispanista Ian Gibson y la historiadora Mirta Núñez Díaz-Balart, hasta hace muy poco directora de la Cátedra de la Memoria Histórica del siglo XX y profesora titular en el Departamento de Historia de la Comunicación Social de la Universidad Complutense de Madrid. Sobra decir que en ambos casos sus intervenciones fueron de absoluta solidaridad y apoyo hacia los represaliados de la Guerra Civil y las familias que allí nos encontrábamos. Tampoco faltaron en sus interlocuciones las palabras de denuncia hacia el actual desamparo y dejadez gubernamental que sufre la aplicación y dotación económica de la Ley de Memoria Histórica que impide sufragar con ayudas, subvenciones y fondos públicos la búsqueda y exhumación de los desaparecidos republicanos españoles. Lo que de ninguna manera se percibió en las palabras de los familiares que recogieron los restos de sus seres queridos fue odio, rencor y revanchismo. Si resonaron en las paredes del pórtico de la iglesia de Valdenoceda los mensajes de justicia, verdad y reparación.

 
9 de los cuerpos exhumados, identificados y entregados en 2016
 
   Acabado el emotivo acto de entrega, durante la comida que la asociación organizó en la pequeña localidad de Cigüenza (junto a Villarcayo), pudimos compartir mesa, mantel y agradable conversación con los nietos de Juan Pedro Aliaga Sánchez Rey, natural y vecino de Argamasilla de Alba (Ciudad Real) fallecido en Valdenoceda el 18 de mayo de 1941. Sus dos nietas habían viajado desde Italia para recoger los restos de su abuelo. Las acompañaba su hermano que, junto con su mujer y su hijo, se habían desplazado desde Madrid para el mismo fin. Todos juntos partieron esa misma tarde hasta Argamasilla de Alba para, al día siguiente, dar digna sepultura a su abuelo. El resto de la tarde transcurrió en la breve visita que pudimos hacer a las ruinas del Túnel de la Engaña y las ruinas del Destacamento Penal en Pedrosa de Valdeporres. Fue muy intenso y conmovedor pisar -72 años después- los escenarios donde mi abuelo sufrió trabajos forzados por defender un ideal legítimo de libertad. Ni él ni nadie se mereció tanto sufrimiento por defender una causa tan justa como la defensa de la legalidad de unas urnas que dieron la victoria democrática al Frente Popular.

   Quedará en nuestro recuerdo para siempre este día tan especial e intenso; no puede ser de otra manera.

   Nuestro más sincero agradecimiento y gratitud a José María (Pepe), a Manolo y a todos los que trabajan, ayudan y respaldan a esta asociación.  

¡Nunca olvidaremos!
 J. Félix Sánchez Sancho - abril de 2016.
* Tomo el título para esta entrada de un refrán de origen árabe que se citó en el acto de entrega de Valdenoceda el día 16 de abril. También es parte del título de un ensayo de la autora Olga Rodríguez; El hombre mojado no teme la lluvia: voces de Oriente Medio, Debate, 2009.